Todo ocurrió en un lugar desconocido, estaba completamente oscuro, no se podía apreciar nada, solo se escuchaban sonidos extraños lo que no parecía ser bueno, a lo lejos se oía el filo de varias navajas que poco a poco parecían aproximarse, lo que provoco que me desesperara mas de lo normal. Después de unos minutos de silencio me di cuenta de que no estaba sola, alguien grito y empezó a sollozar, fue cuando las luces se prendieron y solo era un joven muy confundido y frustrado, las navajas ya estaban listas para mutilarnos, queríamos escapar de allí, pero no había puertas ni ventanas, así que se nos ocurrió acostarnos en el suelo de modo que las navajas no nos tocaran... quedamos con vida, no obstante la pared se abrió y nos encontramos en otra habitación muy distinta a la otra; la anterior estaba completamente vacía y esta tenia muchos televisores y una puerta con referencia de ''salida'' nos apresuramos para abrirla pero estaba bloqueada, los televisores se prendieron y apareció una ¿persona? con cabeza de puerco, él se hecho una carcajada y de las ventilaciones se podía ver un gas que seguramente era toxico ya que por lo visto la criatura trataba de asesinarnos, intentamos abrir la puerta antes de que fuera muy tarde lo que nos costo algo de trabajo pero logramos salir de ese terrible lugar.
La desgracia aun no terminaba para nuestra suerte nos hallábamos en un lugar desértico, no había civilización, el suelo estaba agrietado, totalmente seco y todo el perímetro lo cubrían alambres de púas por lo que nos encontrábamos en una situación muy difícil cuando de pronto...
El puerco salió con un cuchillo muy grande y descuartizo a mi compañero, fue donde yo salí corriendo como una loca, tenia tanto miedo sentía que mi corazón iba a estallar, una combinación de adrenalina, terror y ansiedad pues estaba a punto de alcanzarme, decidí no mirar hacia atrás, cerré mis ojos y de pronto escuche como la criatura gritaba, como si estuviera en un matadero; di la vuelta y estaba una anciana de pelo blanco, ojos muy grandes con un aspecto decrepito y viejo tenia sangre en sus manos puesto que había matado a la criatura, se limpio las manos y venia hacia a mi... tenia mas miedo que nada pero ella me abrazo y me dijo ''hija mía'' me llevo fuera del lugar, nos encontrábamos en una mecedora que estaba debajo de un árbol seco, los cuervos volaron muy alto mientras ella me arrullaba con una linda pero terrorífica canción que por cierto me recordó mucho mi infancia ya que mi madre solía hacer lo mismo, ella me mecía muy suavemente y me sostenía en sus brazos mientras la silla rechinaba muy macabramente y los cuervos graznaban, el viento soplaba muy fuerte lo que provoco en mi cierto miedo asi que le pregunte: -¿me comerás? ella solo respondió: -No, nunca haría eso. Yo solo estoy aquí para protegerte.



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