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lunes, 23 de diciembre de 2013

PESADILLA #27 ''EL BARCO DEL DEMONIO''

Llegó la navidad, mi familia y yo estuvimos celebrando esta gran época felizmente con todos nuestros amigos, recuerdo que habían muchas personas en ese lugar. Nos encontrábamos en una playa donde había muchos embarcaderos que partían desde diferentes lugares del mundo; esto provoco en mí cierta curiosidad ya que nunca había visto un barco, así pues me acerqué a uno que me llamo mucho la atención, este era diferente a todos los demás; estaba muy sucio y ennegrecido, no había nadie que estuviera transportando objetos, es decir nadie estaba afuera pensé que tal vez los marineros se encontraban dentro de su interior, así que decidí entrar para explorarlo, sin saber que pronto eso se convertiría en mi nueva pesadilla. 






Al entrar en ese extraño barco se podía apreciar un enorme pasillo con múltiples puertas, no pensé en las futuras consecuencias y me apresuré para abrir una de ellas, ¡Era de esperarse! Lo que había en esa habitación me era muy familiar, yacían miles de esqueletos, cuerpos de personas mutiladas por todos lados, solo se escuchaba el sonido del silencio mientras me paralizaba de miedo, ¡No obstante! ¡Voces murmuraban! Que venían desde lo más profundo del barco, poco a poco se aproximaban hacia donde estaba, sin pensarlo me escondí en una de las tumbas que estaban a mi lado, pues pensaba que mi vida estaría asegurada ¡Nunca había estado tan equivocada! Las voces pasarón de mi y algo inesperado sucedió; el cadáver que estaba dentro de la tumba,  me tomo con fuerza y comenzó a asfixiarme, el miedo entro nuevamente y más sabiendo que afuera estaba algo... ¡No tenía opción! Así que mi plan era salir corriendo hasta la salida. 





¡No obstante! Cuando abrí la puerta ¡Ya no había nadie! Ah sí... solo los muertos que se preparaban para atacarme, sin perder el tiempo corrí hasta la salida, mi pesadilla apenas comenzaba, ya que entraba en una puerta, y había más, y más y más... miles de puertas, eran interminables ¡No podía encontrar la maldita salida! Hasta que llegó un momento dónde me harté y decidí abrir la última, entonces resulta que... que... ¡Un monstruo de apariencia indescriptible se encontró frente a mi!.. 



Así es, esa cosa me atrapó, trate de correr como nunca lo había hecho ¡Pero era muy rápido! Sentía como me devoraba poco a poco. Como de una bella navidad tan alegre con tu familia paso a ser un infierno total, después de todo era mi culpa, mis ojos se iban cerrando mientras sentía sus dientes en todo mi cuerpo. Pensé que ya estaba muerta pero algo inesperado pasó (¡Lo sé, es tonto pero es un sueño!) después de unas horas me encontraba herida en una isla, ¡Estaba completamente herida y masacrada! ¡Agonizaba! ¡Podía sentir ese terrible dolor! Sin embargo, nuevamente algo raro sucedió; unos pequeños duendes salieron de las plantas y se acercarón a mi para sanar mis mortales heridas, ¡Era increíble! Estaba como cuando apenas entraba al infernal barco, después de su amable hospitalidad se retirarón, quedando sola y estallando en lágrimas, ya que estaba perdida en una isla, pero a pesar de todo aprendí a sobrevivir con esos simpáticos duendecillos. 

Con el pasar del tiempo un barco llegó a la isla, pensé que nuevamente se trataba de aquel barco endemoniado pero afortunadamente ¡No! Eran personas que venían desde Hawaii para explorar la isla que se encontraba cerca de su hogar, me acerqué inmediatamente hacía ellos para pedir de su ayuda. Su capitán parecía preguntarme algo, pero yo no entendía su idioma de modo que les dibujé todos los acontecimientos que habían sucedido, pero como consecuencia... creyeron que estaba loca. ¡Ya no podía más! Presenciaron mi inquebrantable llanto y así me llevarón con ellos sacándome al fin una sonrisa pues pensé que volvería a mi hogar. Finalmente estas personas me trasladaron hasta un hospital psiquiátrico en Estados Unidos y ahora recibo atención médica, creo que no debí mencionar los monstruos que me atacaron ni sobre los amiguitos que había hecho en aquella isla. Los marineros afirmaban que hablaba sola y que sufría de convulsiones repentinamente a causa de drogas, quizá eran ciegos ¡Por que yo si los podía ver! ¡Y no había consumido ninguna droga! ¡Ellos eran los locos! pero... a pesar de todo no es tan malo de estar en el psiquiátrico; comparándolo con aquel terrible lugar por el que pasé. Ahora el único problema es que me siento verdaderamente triste de no saber absolutamente nada de mi familia.



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