Yo era muy feliz con mi muñeca, hace mucho tiempo desde que la tengo, jugamos juntas, comimos juntas, dormimos juntas, incluso fuimos al baño juntas, todo lo hacíamos juntas hasta que con el paso del tempo, yo deje de jugar con ella. Cuando cumplí 9 años ya había abandonado por completo a mi querida muñeca, se quedó en el sótano de la casa por unos largos años, ahora mis nuevos intereses estaban centrados en los juegos de vídeo.
-6 años después
Todo comenzó en una lluviosa mañana, hacía lo mismo de siempre; jugando videojuegos, como mis padres se fueron a visitar a mi abuela me quede completamente sola pues soy su hija única. La noche llegó y aun mis padres no llegaban así que subí a mi habitación para irme a dormir, cuando abrí la puerta... estaba esa muñeca sentada en mi pequeña mesedora, llena de polvo y agrietada por los años.
Yo con mucho miedo estaba por sacarla de mi cuarto pero... ella me habló... ¡si, ella me hablo! me dijo cosas muy feas; entre nuestras conversaciones me amenazo diciéndome ''¡Maldita estúpida, si me vuelves a dejar sola MATARÉ A TODA TU MISERABLE FAMILIA!''- me dijo esto con una voz muy demoníaca, yo no paraba de estallar en lagrimas y a partir de esa terrible noche empezaba mi sufrimiento. Ahora volví hacer lo de antes; jugué con ella, pero me miraba con réncor, comimos juntas, pero ella me sonreía macabramente, dormimos juntas, pero yo no dormía puesto que sentía un terrible miedo dentro de mi. Todo fue así hasta que una tarde me harte de todo, la tome por la fuerza, le arranque la cabeza y la tire por un rió, solo se podían escuchar sus gritos de ira y coraje. No obstante... ¡mi infierno no acababa ahí! pues cuando regrese y subí a mi cuarto... volví a encontrar la misma escena... nuevamente ella sentada en la mesedora pero esta vez con un gran cuchillo, su cabeza tenia cinta adhesiva.
No tenía opción mas que salir corriendo de allí para buscar ayuda. Pensé que venía persiguiéndome pero no... no venía detrás de mí, así que con todo el valor que me quedaba volví, pues temía por la vida de mis padres, ellos aún no sabían nada. Cuando llegué estaban felizmente sentados en la sala, '''¿No vierón a una muñeca''?- pregunté con mi voz temblorosa, ellos me contestarón fríamente con un ''no'', así que inmediatamente busqué por toda la casa pero para mi suerte... ¡No encontré nada! Ahora todas los noches reviso debajo de mi cama, aseguró bien mi puerta y las ventanas de la habitación por que temo de que algún día este detrás de mi.




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