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martes, 8 de abril de 2014

LA VICTORIA DE CUATRO GUERREROS

Alzahir, el sacerdote

''Los misterios de la divinidad me persiguen desde mi infancia. ¿Qué diferencia puede un sabio encontrar entre los nudos de un árbol que cautivan los curiosos ojos infantiles y esos patrones que dibujan las estrellas de Elune y que antes creíamos inmutables? Por más que los estudio, por más que trazo las danzas del Universo (sea comenzando por la Estrella de la Mañana, sea comenzando por el árbol oculto donde los brujos escarban sus nombres secretos para ganar poder), éste siempre se me hace frío y cruel. El león caza al antílope mientras la enfermedad corroe las entrañas de sus cachorros y el gusano lo espera en su tumba. ¿No es así el hombre también? ¿No son los astros indiferentes ante el drama de las criaturas de Azeroth? Si el Rey Exánime apareciese ante mí en todo su horror y con un suspiro de fuego arrebatase mi alma, ¿no seguirán las danzas celestes indiferentes ante la tragedia?


Sin embargo, y este es el misterio, buscamos a Elune y a sus hijos imaginándolos magnánimos y poderosos, y buscamos la sombra de sus manos en nuestras vidas y en lo que nos rodea. Este es el misterio de los Sacerdotes, esto me persigue desde mi infancia. He surcado Azeroth, Outlands y Northtrend, estudiando y manifestando los poderes de la luz y la sombra que ya no me son ocultos, solamente para ayudar a mi prójimo, ignorando a la Horda y a los horrores de las profundidades del mundo, donde sólo los valientes se atreven; mas no por cobardía, sino prefiriendo el susurro y la simpleza de los débiles y los excluidos, esperando ver en su necesidad o agradecimiento el rostro de Elune y sus hijos.


Confieso, no obstante, que la gloria última me elude, y por ello he de continuar buscando, ávidamente, los nudos de los árboles, la danza de las estrellas, el rostro de los pobres: todo y todos por conocer lo que Elune tenga a bien revelarme a mí, Alzahir, su más inepto pero fiel sacerdote.''

Doppelgaenger, el mago

Soy el fuego, soy el hielo, soy el arcano de los elementos. Dime, oh simple, tus dudas y yo iluminaré tu camino con tal luz que quedarás cegado y no podrás continuar la travesía, porque sabiduría es el idioma que hablo y conocimiento la única riqueza que atesoro.


Poco me importó desde joven la indolencia de los hombres, sabiendo aun entonces que mi destino estaba en mi mano. Con gran esfuerzo llegué hasta la columna en el desierto sobre la que mi maestro invocó mi nombre, y allí me obligó a mirar el nether infinito en una visión, y allí sentí terror y fascinación, y deseé el conocimiento y deseé el poder, aun cuando ellos me trajesen la muerte.


Invoqué entonces por los poderes del fuego que ahora manipulo como talabartero al cuero o escultor al mármol. Y por mi atrevimiento, el hielo me fue regalado. Recorro la tierra ahora, blandiendo la magia cual saeta, convirtiendo el cielo de mis enemigos en bronce y el suelo que pisan en hierro. Ese es mi destino, que yo mismo he forjado con fuego, hielo y arcano. Que mi nombre sea conocido de las naciones: Soy Doppelgaenger.

Rorschach, el brujo

''La oscuridad es piadosa, la oscuridad oculta el miedo, el peligro y la vergüenza. La oscuridad es mi elemento. Soy la oscuridad y ella es en mí como el fuego es en las entrañas de la tierra. Salgo de ella y mis enemigos aúllan de horror, porque la muerte está en mis ojos y me río de la misericordia. He estrellado infantes en las aceras de mis enemigos, sus tierras yacen deshechas, sus mujeres lloran porque sus vientres son estériles. He alimentado a mis demonios con los despojos de sus guerreros. Ahora son como nada, nadie los recuerda sino como voces ardientes cuyos gritos de horror son mi arrullo.


Todo comenzó cuando escuché al demonio por primera vez. Su rostro oculto en las sombras me prometió poder y acepté, y este es el poder que tengo: en mi mente no hay espacio para el dolor o el placer, no me importa el conocimiento ni la ignorancia, ni la vida ni la muerte, ni el bien o el mal, ni el amor o el odio. Yo, Rorschach, soy un ave negra que planea sobre el abismo: libre para consumir almas.''

Howler, el cazador

''Yo me burlo de sacerdotes, hechiceros y todos aquellos que dedican sus días a la magia y a los misterios que no tienen más solución que el aburrimiento o la obsesión. Sus rostros son arrugados y sus espaldas flácidas; seres blanquecinos que nunca se han deleitado en las mejillas rosadas de una amante, que no conocen las lujurias del vino y ni atesoran las canciones de sus padres. 
En una época, época de luto y tristeza pues mi padre había sido asesinado por una bestia, pensé que yo mismo sería igual y que nunca conocería los caminos del placer y la violencia. Y así de joven gasté innumerables días cazando a la bestia que asesinó a mi padre. Impulsado por el recuerdo de su hocico bañado en sangre, estación tras estación perseguí al oso asesino cobijado bajo los abetos cubiertos de nieve, con un brazo borrando mi rastro y con el otro empuñando el rifle de Thorium de mi abuelo. Estudié cada uno de sus movimientos y sus costumbres; lo vi alimentarse, defenderse, esconderse, calentarse y aparearse, entonces me arrebató la belleza de la criatura y llegué a amarla. Ahora comprendo que el destino final de mis ancestros será también el mío, porque todo lo que nos ama nos destruye y yo amo al campo y a las bestias a quienes trato como a hermanas. 
Los hechiceros y magos se obstinan en desmenuzar los elementos haciéndose ciegos de todo lo que esté más allá de sus narices. Yo, Howler el Cazador, Howler el Hermano de las Bestias, no podría cometer el mismo error sin deshonrarme a mí y a mis ancestros.''



©Carlos Rojas H.

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