Caminaba por las sombrías calles desiertas... desde la entrada de mis más oscuros recuerdos, dónde los niños sufrían desde muy lejos pidiéndo ayuda en el momento, tentáculos salían desde el suelo para sembrar terror sobre ellos, corrían desesperadamente para evitar problemas y tragedias, no quería creer, no quería ver, me sentía desnuda mientras rondaba pérdida por ahí, ahora avergonzada y triste... podía ver la perfección del miedo en sus ojos... al ser devorados por el mundo que estaba en silencio mientras él sendero comenzó arder hacía los sombríos bosques del infierno.
El crujir de las hojas me perseguían hasta llegar a mi perdición, hasta que las sombras llegaron antes cómo almas hambrientas de deseo.
La criatura ahora me sonreía, la esperanza ya no existía, la salvación se había perdido, solo escuchaba el lamento de aquellas pobres almas en desgracia siendo devoradas poco a poco...
No era nada, y la nada es nada... un espíritu inmundo y olvidado por la eternidad que vigilaba el sufrimiento de aquellos inocentes.
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