Tengo unos sentimientos fríos por los niños, nunca me agradaron... de hecho siempre los odié, para mi suerte iba en un colegio donde los mayores se encargaban de cuidarlos todo momento, patético...
En aquel día me tocó hacer guardia para cuidarlos, encima eran las típicas niñas de empresarios ricos y famosos, sentadas bien vestidas en el jardín de la escuela, disfrutando de su desayuno.
Me pasé por allí haber si todo estaba en orden... pero como era de esperarse de niñas malcriadas, solo recibí burlas y despiadadas críticas por parte de ellas...
Trate de guardar la calma, pero no me contuve y entonces azote a una de ellas contra la mesa.
Había perdido los estribos... las demás niñas aterrorizadas salieron corriendo de mí como tal mounstruo, y claro... las maestras se levantaron inmediatamente de sus mesas para detenerme.
Recibí mi castigo tal y como ellas querían, me obligaron a recoger toda la basura del campo que me tomó toda la maldita noche.
Traté de ver el lado positivo, estaba sola, todos se largaron, y la escuela se había convertido en un escenario salido del infierno, camine hasta la entrada y pase por el rebosado de árboles frondosos que había sobre aquel tétrico sendero.
Tenía el presentimiento de que algo no iba bien... caminaba y trataba de relajarme al contemplar aquellos árboles, escuchar el crujir de sus ramas secas, sentir el frío viento sobre mi rostro y soportar a los malditos murciélagos... aún así me sentía nerviosa... tan solo de acordarme de aquellas historias sobre fantasmas que se aparecían de la nada... temía encontrarme con uno sobre el camino... por eso evite mirar hacia enfrente y concentré mis pensamientos sobre los árboles...
Todo iba bien, no sé por qué la escuela tenía que ser tan malditamente grande... después de todo no era tan aburrido como pensaba, al menos me divertía imaginando historias con aquellas sombras que se veían sobre los árboles... conejos, patos, perros, gatos... murciélagos... pequeños... medianos y... gran...des???
Sentía como mi corazón se detenía y se congelaba vilmente al observar esa terrible sombra... era muy grande para ser un murciélago, tenía miedo de seguir caminando, era extremadamente grande, tal vez ni siquiera era un murciélago... el miedo me detuvo y me hicieron pensar muchas cosas... así qué era caminar o correr... o quizás morir...
Sentía como mi corazón se detenía y se congelaba vilmente al observar esa terrible sombra... era muy grande para ser un murciélago, tenía miedo de seguir caminando, era extremadamente grande, tal vez ni siquiera era un murciélago... el miedo me detuvo y me hicieron pensar muchas cosas... así qué era caminar o correr... o quizás morir...
Decidí seguir con mi camino sin perder de vista a la criatura, todo iba perfecto hasta que empezó a moverse... es más se quitó de allí tan rápido que apenas alcance a ver sus alas, quedé perpleja al ver que en verdad era real...
Seguía como alma que lleva el diablo... más por qué sentía un sentimiento desesperado de llegar a la salida... la criatura usurpaba el cielo como si buscara algo... sabía que quería escapar de ella... así que segui escapando sin rumbo... hasta que recordé que tenía la suerte de vivir justo a lado... pero la criatura me seguía el paso desde el cielo... mi corazón seguía latiendo... no dejaba de sudar de los nervios...
Justamente cuando llegué cerré todas las ventanas, las puertas, y me metí a la cama rápidamente, pensé que eso me calmaría, pero el miedo aún no pasaba, la ventana era lo suficientemente grande para escuchar los sonidos extraños que ahora venían desde afuera, que en realidad estaba junto a un árbol... sí... era mi final... me había encontrado... el infierno estaba muy cerca de mí...


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